domingo, 7 de noviembre de 2010

Es difícil.

Es difícil creer que te acuerdas de mí. Que cada vez que vas por la calle desees verme aparecer por alguna esquina. Que esperes ilusionada a que te llame por las noches preguntándote cómo estás. Que me digas lo mucho que me quieres. Que andes enamorada de esto que estoy escribiendo que tú, de casualidad, has leído. Que quieras darme un beso cada vez que nos vemos. Que nos miremos e intercambiemos palabras sin tan solo pronunciarlas...
Y es difícil creer que te acuerdas de mí. Porque soy yo el que deseo verte aparecer por alguna esquina, riendo y sonriendo como lo haces siempre. Porque soy yo el que te llamaría cada noche preguntándote cómo estás. Porque soy yo el que te diría te amo. Porque soy yo el que te dedico este texto, que seguro que nunca leerás. Porque soy yo el que te daría un beso cada vez que te veo, aprovechando cada instante. Porque soy yo el que te miro y veo sólo perfección, pudiendo quedarme inmóvil, admirándote, durante horas...
Porque nunca te he dicho que tú para mí lo eres todo, aunque yo para ti no sea nada.
Porque mis ojos admiran tus labios y mi boca saborea tu mirada.
Porque eres mi obsesión favorita.
Porque, quiera o no, es difícil aceptar que tú nunca sentirás lo mismo que yo siento por ti.

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