martes, 21 de diciembre de 2010

Pensando en ti.

Soy incapaz de dormirme. Mi mente está demasiado ocupada pensando en ti como para dejarte a un lado y tranquilizarse. Por tu simple presencia mi corazón se acelera y un sabor dulce me inunda los labios. Es inevitable que lo pruebe y vuelve a probar, una y otra vez; es tan mágico, tan especial. Es semejante a tu rostro, semejante a tus labios e idéntico a tu mirada. Eres tan envolvente que incluso en el peor de los momentos eres capaz de llevarme a una total paranoia de bienestar. Esa esencia que me llena pro dentro cuando estoy contigo, rozar tu mano sin que te des cuenta y poder sentir por unos pequeños segundos el fuerte latido de tu corazón. Pero, cuando estás conmigo, ni se inmuta. En ese momento mis pulsaciones se paran y todo mi cuerpo se entumece queriendo desplomarse, pero no lo permitiré. Lo máximo que puedo hacer es amarrarme a la nada y aguantar, ser fuerte. Tú, te das la vuelta, con gesto extraño pero sin ninguna preocupación. Entonces, me quedo mudo, sin palabras que puedan describir lo que arde en mi interior. Mas, no quiero seguir pensando en eso, una fuerte ráfaga te lleva a ti y a todo el recuerdo fuera de mi alcance, pero siguen surgiendo más y más dudas, sensaciones inquebrantables y horribles alusiones que he pasado contigo. Ahora, evoca en mí el deseo de verte marchar, de ver cómo te vas sin despedirte de mí. Pero inconscientemente cuento tus pasos a la lejanía, cuento los segundos que estoy sin ti y, sin embargo, no tengo la valentía de gritar tu nombre al viento y pararte.
De repente, algo interrumpe todos mis pensamientos. Es el sol, que se asoma por mi ventana. Al parecer, me he dormido pensando en ti. Otra vez.

1 comentario:

  1. Alberto, el final es absolutamente genial *_* sin poder distinguir el sueño de la realidad... :)

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