domingo, 23 de enero de 2011

Nuestra estúpida guerra.

Todavía me pregunto el por qué de esta estúpida guerra entre tú y yo. En medio del apocalipsis rodeada de escombros y con el pelo suelto, dejándolo acariciar por el viento; estás tú: sucia, desgastada y enfadada. En medio de la oscuridad me encuentro yo: sucio, aturdido e incrédulo. No existe el tiempo, ni el viento, ni el frío, solo el dolor y el arrepentimiento. Aún intento buscar algo en tu corazón, algo en tu mente, que me de indicios de que vuelves a ser la que eras antes. Y, ¿qué encuentro? Nada. Solo malos recuerdos y rencor. Estúpidos errores a la luz de la luna, que iluminaba tu sonrisa y tus hermosos ojos; estúpidos errores durante un día en el que no quería que desapareciera la luna ni que apareciera el sol, un día que recordaré para siempre, como el peor de mi existencia. Aun después de todo lo que me has hecho sufrir, tú siempre serás mi princesa, aunque me alimentes con tus cuentos de mentiras, con malas palabras y batallas perdidas. Y es que, nunca entenderé por qué escuchando esa palabra de tus labios me siento tan bien, por qué viendo tu sonrisa soy capaz de tirarme al suelo y no sentir dolor. Y es que, nunca entenderé por qué te quiero tanto.

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