martes, 1 de marzo de 2011

¿Recuerdas?

¿Recuerdas las noches en las que solo reíamos y sonreíamos por cualquier cosa? Esas noches en las que solo dormíamos, para soñar. Cuando llegaba la mañana, y me levantaba con tu mirada sobre la mía, mientras dejabas que tus dedos se enredaran en mi pelo y dejabas que yo posara los míos sobre tus suaves labios. Esos encantadores silencios que intercambiábamos cada vez que salía el alba, tumbados en la hierba, mejilla con mejilla, mano con mano.
¿Recuerdas las cientos de veces que habríamos deseado que el tiempo se parara? Esos instantes que para nosotros no tenían nombre, en el que juntos brillábamos dejando atrás al sol. Las millones de estrellas que se posaban sobre nosotros a la hora de admirar la noche sin poder distinguir el sueño de la realidad.
¿Recuerdas esa frase que te dije un día? Esa que te susurré al oído y pude rozar mis labios en tu cuello:
Dejemos que las luces se apaguen y que la magia haga su gran aparición.