viernes, 29 de abril de 2011

Esa luz fantasmal, quebrada y cegadora.

¿Nunca te he dicho que me gusta ver los rayos aparecer tras mi ventana? No, este dato es algo que a ti no te interesa lo más mínimo. Pero, ¿y si lo supieras, sabrías entenderme? No, no creo que entiendas lo que esconde un rayo. Esa luz fantasmal, quebrada y cegadora que cae de los cielos hasta aterrizar en nuestro mundo, hasta caer en algún sitio en el que a nadie le gustaría estar. Ese ruido estremecedor que nos desvelaría del más profundo sueño, provocándonos una perfecta pesadilla de la que, solo uno mismo, puede salir. Pero, sigues sin entenderme. Quizás sea porque soy el único que piensa de esta manera, viendo belleza donde no la hay o dándole importancia a entes que, en realidad, no la tienen. Es tu mente prehistórica la culpable de tu ignorancia ante la madre naturaleza. Te lleva sin rumbo por un sendero guiado por tus necios pensamientos, queriendo que con tus erróneas acciones llegues al final de tu epílogo, que nunca acabarás. ¿Comprendes ahora por qué me encanta ver aparecer los rayos por mi ventana? Exacto. Me gusta admirar esa luz cegadora, para apreciar lo que otros no ven.

No hay comentarios:

Publicar un comentario