sábado, 30 de julio de 2011

Aprendiendo de la vida.

Reflexiono, y un mar de sentimientos inunda mi alma. Me corta la respiración. Me para el corazón. Pienso en los escasos años de mi existencia y soy incapaz de recordar los buenos momentos. La negatividad ha podido conmigo y los errores del pasado vencieron las fronteras colocadas por mi ángel de la guarda. Sí. Esta vez, he permitido que me vencieran. No estoy orgulloso de ello, pero ya no hay vuelta atrás.
En este momento, mi conciencia me habla; otra vez. Intenta musitarme lo que de verdad debería saber. Lo que es verdaderamente importante. Ahora, me pongo en su lugar. Y, con miedo, hablo para mi interior, para que toda mi esencia escuche este desesperado intento por aprender de la vida.


"Me enseñaría a aceptar la realidad tal y como es, sin esconderme en mi imaginación como siempre he solido hacer. A no guiarme por palabras mal intencionadas o frases destructivas. A aceptarme con mis defectos e inseguridades, que aumentan con el paso de los días. A afrontar mis miedos. A ser valiente. A aprovechar  cada mísero instante. A demostrar a mis seres queridos lo que significan para mí, sin temer por la vergüenza, sin luego sentirme incompleto. A caer para después levantarme. A no dejarme pisar por los demás; ser fuerte. A no ser controlado por la ira o el odio. A pensar lo impensable. A cumplir lo imposible. A tocar las nubes con la punta de mis dedos y sentirme en la cima del mundo. A alcanzar mis sueños, luchar por lo que quiero, ansiar lo inesperado. A amar y a saber sentirme amado. A caminar con la mirada alta, puesta en el cielo. A sonreír ante las dificultades. A quererme. A vivir la vida. A ser feliz."

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