miércoles, 11 de enero de 2012

Permanecer de pie y luchar.

—Tengo miedo.
—¿De qué?
—De equivocarme.

Cuando las dudas abaten nuestra mente, cuando las ramas del árbol en el que dormimos están a punto de quebrar, cuando la música no nos regala un sabor dulce que explota en las comisuras de nuestros labios hasta llegar a nuestra lengua, cuando no llega la noche para cubrir nuestras lágrimas con la oscuridad; es, en ese instante, cuando debemos dejar que nuestros sentidos actúen por nosotros. Barajar las opciones, apostar por nuestra vida, arriesgarnos a perder. Cometer errores es de ser persona, de cumplir con tu misión en la naturaleza. Pero no estamos aquí para limitarnos a ello. Vivimos por una razón que todo el mundo desconoce, una idea que nuestra mentalidad jamás sabrá aceptar o entender, pero que el cielo, las nubes y las estrellas saben plasmar en el mundo. Los ignorantes creen que un consejo son meras palabras que te hacen sentir bien por unos minutos, que solo lo dicen aquellas personas que, por no querer afrontar sus problemas, intentan solucionar los de otros para no sentir un vacío existencial, por eso ellos nunca sabrán lo que significa la frase "he aprendido de mis errores".


Nunca aceptes un "no" por respuesta, lucha por lo que quieres sin dejar a un lado tus ideales, ya que serán los mismos los que describirán las huellas que has dejado por tu camino. Sé tu mismo, que las cosas buenas llegarán antes o después. No cambies, porque lo que te depara el tiempo es mucho mejor que lo tú quieres tener. Vuela, raspa la luna con tus pestañas. Deja atónito al reflejo de los charcos con una sonrisa, juega con tu sombra a desaparecer ante la mirada del sol, cuenta historias a tus sueños, dale vida a tus sábanas a la hora de dormir. Porque, la única solución es permanecer de pie y luchar, escuchar cómo se quiebran las ramas, caer al suelo y levantarte.

—Ya no tengo miedo.
—¿Por qué?
—Porque sé que si me equivoco siempre tendré otra oportunidad para hacerlo bien.

1 comentario:

  1. Increíble no, lo siguiente.
    Me has dejado increíblemente anonadada, boquiabierta frente a la pantalla del ordenador.
    Gracias por compartir conmigo esta tarde y tus miedos, gracias por hacerme ver que los míos son irónicos y superables.
    Monztruosamente increíble.

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