martes, 7 de febrero de 2012

Inferno.

En este mundo sin normas, en este frío que conocemos por sociedad, soy un animal más. El corazón palpita, la sangre fluye, los sentimientos afloran, la soledad —atraída por la oscuridad— aparece entre mis labios. Las calles están mudas y las nubes sumen todo en el color gris que ha inundado mi piel; el dolor me abate, ha ganado esta pelea. Me tumbo sobre el asfalto esperando la llegada del viento, pero no vuelve. No hacía mucho que lo había visto marchar a la lejanía montándose en un tren con billete de ida, pero no de vuelta. ¿Y la lluvia? Se expresa en forma de lágrimas, las mismas que brotan en mis ojos, empapan mis pestañas y me nublan la vista. ¿A dónde ha ido el sol?  Quizás se esconda tras alguna de las nubes negras que adornan el cielo, donde tu atenta mirada me vigila y me ampara. Al menos de él pude despedirme, pude recoger fuego de su interior para que mi alma arda en llamas, en llamas azuladas e invisibles a los ojos indiscretos de las estrellas.


Odio la luna. Ilumina mi camino cuando quiero permanecer entre las sombras. Siempre está pegada en el cielo, admirando la asquerosa Tierra desde lo más alto del universo. Correteo por las calles perdiéndome entre el reflejo de las ventanas, entre el césped amarillento de los jardines y el agua verde y fangosa de las piscinas. El corazón palpita, la sangre fluye, la mente enloquece, el subconsciente advierte. Mi aliento congela el asfalto, ese en el que me tumbaba esperando un alarido de entre las nubes. Los árboles parecen hablarme, el susurro de sus hojas me obliga a soñar, a saltar de los tejados, a derribar muros, a atrapar la luz de entre mis dedos y tragármela para que mi alma brille. Silencio. Las heridas de bala que produjo el pasado en mis venas gritan despavoridas. El viento vuelve. El sol aparece. La lluvia cae sobre mis hombros. La luna muere. Vuelvo a ser el animal que se esconde en la oscuridad para que los demás no vean las lágrimas quemar mi rostro.

1 comentario:

  1. Desde luego y tal y como pensaba, eres capaz de poner los pelos de punta a la hora de expresarte. Muy bien, sigue asi, esto me gusta.
    Anonimo
    (no digo mi nombre pero te doy la pista de que pretendo tu pene)

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