martes, 20 de marzo de 2012

Solo sentía dolor con los rasguños.

Yo era uno de esos niños que, cuando llovía, hacía carreras con las gotas de agua que chocaban en la ventanilla del coche; o que se imaginaba a monstruos aparecer detrás de las colinas y montañas, alternando la realidad con una estrambótica imaginación. Era uno de esos niños que veía en cada flor un mundo y en cada regalo un tesoro; al que le encantaba sentir el viento en su cara a la hora de columpiarse, queriendo llegar siempre a lo más alto para tocar las hojas de los árboles; que añoraba ver las estrellas en el cielo urbano y la luna anaranjada posarse sobre el horizonte una noche de verano, que nadaba en el mar montado en sueños, que escarbaba en la arena buscando otros mundos, que no amaba de verdad, que no necesitaba ser fuerte porque ya lo era, que solo sentía dolor con los rasguños. Era capaz de chasquear los dedos y que de ellos aparecieran chispas, de crear nieve con un soplido, de moldear las nubes con mis dedos e, incluso, de recoger parte de la luz del sol con la palma de mi mano. Porque era un niño que besaba la lluvia para empaparse con la esencia del mundo, que veía las notas aparecer tras las cuerdas de un violín, que odiaba disfrutar del sabor ácido y amargo de la vida. Lástima que la inocencia se perdiera entre los poros de mi piel con el transcurso de los años y que estas palabras sean un mero recuerdo. Lástima que ahora, para mí, los héroes sean solo personas disfrazadas y no seres fantásticos sacados de los mundos que encontraba debajo de la arena.

2 comentarios:

  1. Bueno, lo primero que decir, es que me has dejado impresionada, yo te sigo en twitter, me encantan tus tweets, pero viendo el estilo y eso, jamás se me ocurrió pensar que pudieras hacer reflexiones tan bonitas, eso me pasa por juzgar antes que nada. Eres genial escribiendo, y no quiero que dejes de hacerlo solo porque la gente no comente, eres tú, tu estilo y tu forma de pensar, expresándote así, me dejas con la boca abierta, si es lo que necesitas leer. Es precioso y me asdfghjkl, en serio. No dejes de escribir así, es precioso, realmente me gustaría ser como tú.

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  2. "Yo era uno de esos niños que, cuando llovía, hacía carreras con las gotas de agua que chocaban en la ventanilla del coche"... Jo, qué recuerdos. Aunque juraría que aún sigo haciéndolo. Te propongo que vuelvas a ser aquel niño; nunca es tarde.

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