viernes, 6 de abril de 2012

Endless.

¿Cuándo se harán realidad todas esas fantasías que viven encadenadas en mi mente? Demasiado bonitas para ser verdad, ¿o acaso el mejor amor no es aquel que no te deja dormir pero, que cuando estás con esa persona, te hace soñar? Porque con cada segundo que paso contigo, mi subconsciente construye reacciones y palabras que a mí me llevan a la felicidad. Pero, en ocasiones, parecen hacerse realidad. Como cuando estamos sentados cerca el uno del otro. Yo hago como si te ignorara, aunque en realidad te estoy prestando toda mi atención. Poso mi mirada en algún punto del infinito cercano a tu rostro y, sencillamente, espero. Magia. De repente, giras tu cabeza unos centímetros y me miras mientras crees que estoy sumido en un mundo del que no voy a resurgir. Ojalá y supiera en ese mismo instante lo que recorre tu mente. ¿Qué pensarás? ¿Qué tipo de raciocinio puede encontrarse entre los rincones de tu cerebro en ese instante? Es entonces cuando te miro y tú desvías la mirada. Magia. ¿Aquí no ha pasado nada? Sí, sí que ha pasado, pero no separo mis labios para decirte "—Sigue mirándome" por miedo a las consecuencias que, de nuevo, mi subconsciente crea para no arriesgarme y perder todo lo que tengo, que eres tú. Pero, al momento, imagino lo que podría ocurrir si te dijera esas palabras. Estoy seguro de que tus ojos expresarían sorpresa, pero después alivio y satisfacción. "¿Por qué?", me preguntarías. Yo me mordería el labio y bajaría la mirada, pensaría una respuesta ocurrente y contestaría: "Porque así puedo enamorarme más de ti". Mi voz te provocaría una irreprimible sonrisa con la que yo me vería obligado a imitarte. Pero quiera o no los sueños solo se sueñan estando dormido; y mi vida es un sueño incompatible con la realidad.

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