lunes, 30 de julio de 2012

Quiero amarte sin ataduras.


No lo sabes, pero me encanta ver a las nubes moverse  como si se tratara de un fuego abrasador, creando formas que solo yo sé interpretar. Adoro estar tumbado junto a ti, pinchándome con la hierba, sin mirarnos pero sin necesitarlo. Me gusta pensar que tú también deseas que nuestros labios se rocen cuando dormimos, en esos momentos en los que siento tu respiración en mi boca. No lo sabes, pero llevo un buen rato parado ante este papel pensando en qué escribir, mis ojos miran la punta del bolígrafo pasearse entre la cuadrícula del cuaderno; mi lengua parece susurrar tu nombre, pero mis manos no se deciden a colocarlo delicadamente entre mis palabras; mi cuerpo habla por sí solo recriminándome mi cobardía y todos esos silencios y palabras tragadas que he ido acumulando a lo largo del tiempo. Intento convencerme de que soy feliz así, pero mis mentiras empiezan a revelarse contra mí. La máscara que ocultaba mi interior quebró hace meses. Por ti. Y no sé si agradecértelo.
En realidad, lo único que quiero es que me cubras con tus brazos cuando hace frío, que el colchón nos trague al cerrar los ojos, que me beses sin pedírtelo, que no parezca que entre nosotros solo existe la palabra "imposible", que tu ropa siga mezclada con la mía. Quiero que me dejes ser valiente, demuéstrame que no ocurrirá nada si digo lo que siento. Quiero que me quieras, y no de la forma que ya lo haces. Quiero darte todo cuanto tengo y no sentir que no recibo nada. Quiero sonreír y que tú sonrías, no necesitar la soledad y las lágrimas para sentirme bien. Quiero amarte sin ataduras, contagiarte mi locura.

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