lunes, 20 de agosto de 2012

Un susurro, un instante.

"—Me encanta el color verde que adquieren las hojas de los árboles en primavera.
—Ah, ¿sí? —digo.
—Sí.
—Pues a mí me encantas tú."


Esa —y otras— es una de las muchas conversaciones que habría tenido contigo. Es como esa oportunidad que te brinda el destino y que tu cuerpo es incapaz de desaprovechar, pero que al final lo haces y la dejas marchar. La incertidumbre aumenta con el paso de los días. Mis "te quiero" guardan mucho más significado del que tú crees, y perjuro todas las noches el que tu no seas capaz de verlo. Llegará un momento en el que el sol enfríe y yo sea lo que siempre he querido ser, valiente. Me gusta dormir porque sé que tengo la posibilidad de soñar contigo; pero hay veces que aunque los párpados pesen, el alma no quiere descansar. Piso el suelo despacio para no caerme, porque sé que si lo hago no seré capaz de levantarme. Escúchame cuando te digo que tu sitio está en el cielo; no puedes seguir siendo una estrella anclada en la tierra. Odio cuando las canciones adquieren forma y se transforman en ti, porque no tengo más remedio que cerrar los ojos y verte delante de mí, inalcanzable. Que cuando estoy en la cama las sábanas se arrugan a mi lado como si tú estuvieras tumbada en ella. Un mordisco, un beso en la mejilla, un susurro, una caricia. Un verano, una tarde, un atardecer, un instante.
Mierda. Paso más tiempo imaginando las cosas que viviéndolas, y contigo me queda mucho por vivir.

1 comentario:

  1. Es increible lo que transmites escribiendo, es un disfrute entrar en tu blog y releer todas las entradas, a cada cual más bonita. Da gusto leer y sentirme identificada a cada palabra y a cada frase, hoy me quedo con "...y perjuro todas las noches el que tu no seas capaz de verlo".
    Sigue escribiendo por favor.

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