domingo, 23 de enero de 2011

Nuestra estúpida guerra.

Todavía me pregunto el por qué de esta estúpida guerra entre tú y yo. En medio del apocalipsis rodeada de escombros y con el pelo suelto, dejándolo acariciar por el viento; estás tú: sucia, desgastada y enfadada. En medio de la oscuridad me encuentro yo: sucio, aturdido e incrédulo. No existe el tiempo, ni el viento, ni el frío, solo el dolor y el arrepentimiento. Aún intento buscar algo en tu corazón, algo en tu mente, que me de indicios de que vuelves a ser la que eras antes. Y, ¿qué encuentro? Nada. Solo malos recuerdos y rencor. Estúpidos errores a la luz de la luna, que iluminaba tu sonrisa y tus hermosos ojos; estúpidos errores durante un día en el que no quería que desapareciera la luna ni que apareciera el sol, un día que recordaré para siempre, como el peor de mi existencia. Aun después de todo lo que me has hecho sufrir, tú siempre serás mi princesa, aunque me alimentes con tus cuentos de mentiras, con malas palabras y batallas perdidas. Y es que, nunca entenderé por qué escuchando esa palabra de tus labios me siento tan bien, por qué viendo tu sonrisa soy capaz de tirarme al suelo y no sentir dolor. Y es que, nunca entenderé por qué te quiero tanto.

lunes, 10 de enero de 2011

Recuerdos.

[Este texto forma parte de un relato presentado en un concurso, próximamente volverá a ser publicado]

sábado, 1 de enero de 2011

365 días a vuestro lado.

Vago por mi mente, hurgo en mis recuerdos y camino por parajes fantásticos que mi subconsciente ha creado para mí. Miro hacia atrás queriendo recordar aquellos insuperables momentos que he vivido. Puedo apreciar risas, amistad y, sobretodo, amor. Un sentimiento nostálgico inunda mi corazón obligándome a expulsar numerosas lágrimas que caen al suelo. Es fascinante ver cómo pasa el tiempo, ver cómo cambiamos, cómo vamos creciendo hasta hacernos demasiado mayores para llevar a cabo cosas que antes nos encantaba hacer.


Puedo notar en el aire un aroma evocador de buenos recuerdos y una melodía que no quiero parar de escuchar. Son vuestro olor y vuestras voces. Todo me huele a vosotros, todo me recuerda a vosotros y todo me suena a vosotros. ¿Veis? Habéis encendido mi vida de tal manera que me encuentro en un mundo de extremo bienestar. A vuestro lado.
Son 365 días en los que he vivido nuevas experiencias y he probado nuevas sensaciones. 365 días en los que he reído, he llorado, he querido, he odiado, he volado, he soñado... Y, por supuesto, he podido comprender el significado de las palabras amistad y felicidad pues, cada día, hacéis que lo reviva una y otra vez. Siempre, de manera diferente y única. Siempre. Con vosotros.